Las zarandeos bruscos, en un intento por calmar la crisis de un recién nacido o niño pequeño que llora, puede generar lesiones irreversibles, advierte la Sociedad Argentina de Pediatría. Cuáles son los riesgos y cómo prevenirlos. En la provincia de San Luis, un hombre -que trabaja en la Policía provincial- está acusado por la muerte de su hija de tres meses. La beba había sido internada con lesiones compatibles con el “síndrome del bebé sacudido o zarandeado”, un tipo de abuso físico que puede llevar a la muerte hasta en el 30% de los casos. Expertos de la Sociedad Argentina de Pediatría advierten que el problema es a veces ocultado por las familias cuando acuden a la consulta médica con los bebés lesionados. Recomiendan que los padres y los cuidadores reciban más información durante el embarazo o antes de dar atención para que se eviten las sacudidas o los golpes a los bebés.

“Los bebés pueden llorar por diferentes razones, y los padres o los cuidadores tienen que tratar de comprenderlos. Pero hay veces en que los adultos no toleran el llanto y los sacuden violentamente. Este maltrato puede generar diferentes trastornos como edemas cerebrales con sangrado subdural”, contó a Infobae la doctora Claudia Curi, secretaria del Comité de Emergencias y Cuidados Críticos de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Cuando se ejercen sacudidas sobre los niños y tienen lesiones, los padres buscan atención médica, pero lo hacen en forma diferida ocultando la verdadera causa del problema. Al llevar al hospital tarde, se dificulta y retrasa el diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento. “Los padres o los cuidadores a veces dan relatos contradictorios sobre lo que le pasó al bebé. Por eso, ante la sospecha de maltrato físico, se pide una radiografía de mapeo óseo. Se hace examen de ojos, y se puede indicar una tomografía computada de la cabeza para detectar si hay edema cerebral”, detalló Curi.

Las sacudidas de los bebés pueden provocar la muerte o dejar algún tipo de discapacidad como secuela. De acuerdo con algunos estudios de seguimiento, un 25% de los niños que no tenían síntomas iniciales tuvieron alguna discapacidad grave del desarrollo, en base a un trabajo publicado por el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde en la revista Archivos Argentinos de Pediatría.

El síndrome ocurre generalmente cuando los padres o las personas que están a cargo del cuidado sacuden intensamente a un bebé o niño pequeño. Generalmente, lo hacen por frustración o por ira porque el niño no deja de llorar. 

Fue en 1946 cuando el radiólogo pediátrico John Caffey describió las lesiones causadas por sacudidas al analizar las autopsias de niños con hemorragias subdurales crónicas y fracturas de huesos largos. Desde entonces, se han publicado reportes y estudios que advierten la incidencia del síndrome, que puede destruir las células cerebrales del niño e impedir que el cerebro reciba suficiente oxígeno.

Cuando se sacude violentamente a un bebé o a un niño pequeño, la cabeza rueda hacia adelante y hacia atrás, y hace que el cerebro se golpee contra el cráneo. Esto provoca inflamación y hemorragia en el cerebro: hasta los ojos pueden sangrar. Solo hacen falta unos pocos segundos de sacudidas para causarle daño permanente al niño. Las sacudidas pueden provocar entonces daño cerebral permanente, ceguera, convulsiones, parálisis cerebral, parálisis, discapacidades del desarrollo y la muerte.

¿Por qué los adultos provocan la peligrosa sacudida para los niños? La mayoría de las personas que sacuden a un bebé no tienen intención de lastimarlo. Pero pueden sentirse frustrados por el llanto continuo, las dificultades para alimentar al bebé o los problemas para enseñarle a ir al baño, entre otras situaciones. En algunos casos, los adultos no comprenden que el llanto es la forma de comunicación de los bebés. “En muchos casos de adultos que sacuden al bebé, hay antecedentes de violencia familiar”, señaló Curi.

El síndrome del bebé sacudido puede prevenirse. Los padres que corren el riesgo de dañar a un hijo pueden recibir ayuda. Los padres también pueden enseñarles a las personas responsables del cuidado del niño sobre los peligros del síndrome del bebé sacudido. Por esto es clave que nunca se sacuda a un niño por ningún motivo. Que los adultos se aseguren de que todos los que cuidan a su niño sepan que no lo deben sacudir y que sepan también qué deben hacer cuando su bebé llora.

Se recomienda a padres y cuidadores que estén atentos a los signos y a los síntomas del síndrome del bebé sacudido: el bebé está muy irritado, puede estar muy rígido, puede estar muy cansado, o sufrir convulsiones. O también puede no tener apetito o negarse a comerse, puede tener pupilas dilatadas, dificultades para respirar, vómitos y manchas de sangre en los ojos.

“El síndrome del bebé sacudido ahora se llama también trauma encefálico abusivo. Además de la sacudida, puede haber otras formas de trauma, como pegarle al bebé directamente o que se golpee con alguna superficie. Es la causa más común por maltrato físico en los bebés”, contó a Infobae Juan Pablo Mouesca, jefe de la unidad de violencia familiar del Hospital de Niños Pedro Elizalde de la Ciudad de Buenos Aires.

“La mayoría de los casos de este trauma se da en bebés menores de un año. Más de la mitad queda con secuelas. Coincide con una etapa del bebé en que está más irritable y suele llorar. Los padres a veces no saben qué hacer frente al llanto”, expresó.

“A veces, el trauma por sacudida o golpes se puede confundir con la muerte súbita del lactante. Si uno sacude a un bebé, tiene que saber que le puede hacer daño. Son muy frágiles”, alertó Mouesca. La recomendación para los padres es tener en cuenta que es esperable que el bebé tenga crisis de llantos. “Cuando los adultos se sienten desbordados, deberían pedir ayuda a familiares o amigos para el cuidado por un rato, salir a caminar, descansar. Los pediatras también tienen un rol: cuando los adultos comentan en el consultorio que los bebés tienen crisis frecuentes de llantos, deberían explicarles cómo manejarse para la prevención del trauma”.

 

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