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José Luis Gioja nunca entregó las claves de las redes sociales y continuó emitiendo mensajes como si fuera presidente del Consejo Nacional del Partido Justicialista. Luis Barrionuevo se dio el gusto de entrar el 10 de abril a Matheu 130 anunciando que era el nuevo presidente, aunque en los hechos fuera el interventor designado por la jueza María Romilda Servini de Cubría. Hasta este jueves, porque la Cámara Nacional Electoral dio marcha atrás con la resolución de la jueza y repuso a Gioja como jefe partidario.

En su sentencia, los jueces de la Cámara -Alberto R. Dalla Via y Santiago H. Corcuera- explicaron que "la intervención judicial de un partido político es una medida excepcional, que solo se justifica cuando se configura la violación de la ley o la carta orgánica", algo que en este caso "no se verifica". También señalaron que el fallo de Servini de Cubría "adolece de severos defectos en los presupuestos de fundamentación" y que los argumentos han sido de carácter "político y no jurídico", lo que "condujo a una intromisión injustificada en la vida interna partidaria".

Incluso el fallo indica que no se demostró que la controversia no pudiera solucionarse por otra vía y que, si tuviera que considerarse el argumento de los resultados adversos, "los cómputos de las últimas elecciones presidenciales podrían poner en condición de ser intervenidos a todos los partidos que integraron las cinco alianzas que no resultaron ganadoras en los comicios".

Eso sí, Corcuera y Dalla Via piden a la jueza que investigue, si correspondiera, la ausencia de libros contables, libros partidarios y otras irregularidades denunciadas.


Lo que no pudieron hacer los jueces fue poner orden en el mayor partido opositor, agrietado tras 12 años de kirchnerismo y más golpeado aún tras el escándalo de los cuadernos y la megacausa por coimas en la obra pública.

Gioja, que venía esperando desde antes de la feria judicial, había convocado a una reunión de la Comisión de Acción Política para el mediodía en las oficinas que le presta el PJ Capital, en San José 181, desde donde en el transcurso de la tarde iría para la sede de Matheu. Cuando el apoderado le avisó que estaba firmada la revocación de la intervención se encontraba reunido con la tucumana Beatriz Rojkés de Alperovich, el gobernador formoseño Gildo Insfrán, la rionegrina María Emilia Soria, el titular del PJ bonaerense Gustavo Menéndez, el ex gobernador pampeano Rubén Marin, el líder de La Cámpora Eduardo 'Wado' de Pedro y Nicolás Rodríguez Saá, entre otros.


Tres meses y tres semanas atrás, intempestivamente Servini de Cubría dio lugar a una de las denuncias presentadas contra el PJ y su conducción a la que se acusaba de haber llevado el partido a sucesivas derrotas bajo el influjo de Cristina Kirchner que fue candidata por fuera en la Provincia y fundó su Unidad Ciudadana. De hecho también en Buenos Aires el presidente, Gustavo Menéndez, acompañó a la ex jefa de Estado y sus listas el año pasado, mientras que Florencio Randazzo se quedó con el sello partidario sin que le alcanzara para pelear un lugar en el Senado nacional.

El espectáculo en Matheu 130 fue celebrado en la Casa Rosada. Barrionuevo, líder de los Gastronómicos y cuestionado en el ámbito sindical, intentó hacerse cargo del partido apenas conocido el fallo judicial, pero llegó con dos escribanos y se retiró en medio de incidentes. Dentro del edificio Gioja resistió hasta la noche, momento en que aceptó la decisión judicial y se ajustó a derecho presentando sucesivas apelaciones. Ese mismo día, a medianoche, Barrionuevo volvió y cambió las cerraduras.

Uno de los colaboradores de Barrionuevo dijo esta mañana a Infobae que el fallo no cambia la realidad partidaria. Y que el escándalo de los cuadernos debería haber sido tenido en cuenta por los jueces que tal vez hayan decidido dejar sin efecto la intervención antes de que todo estallara.

 

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