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La reunión entre sindicalistas y funcionarios de ayer no terminaron con un resultado positivo. Hay dos cuestiones que la CGT no quiere avalar. Mientras tanto, Macri le recrimina a su mesa sindical resultados para enviar la ley al Congreso. El Gobierno no logró el visto bueno de la Confederación General de Trabajo (CGT) para conseguir consenso sobre la reforma laboral, sin embargo esto no evitaría, según le adelantaron fuentes gubernamentales a este medio, que el proyecto sea enviado cuanto antes al Congreso para su aprobación, más tardar a fin de año.

"No aceptamos la ley tal cual está, tenemos que seguir debatiendo porque así como se redactó se pierden derechos", sostuvo Héctor Daer, diputado nacional y uno de los principales de la CGT. El encuentro entre las dos partes duró poco más de una hora, menos de lo que se esperaba. Junto a Daer estaba Juan Carlos Schmid entre otros, mientras que por el lado del Gobierno se presenciaron el ministro de trabajo Jorge Triaca, junto a Federico Pinedo, Nicolás Massot y Mario Quintana.

En el encuentro participaron también los abogados de la central obrera quienes desmenuzaron punto por punto del proyecto que enviará el Gobierno al Congreso. Los puntos de conflicto fueron dos. El primero las modificaciones del cálculo en las indemnizaciones, en donde sólo se tomaría el salario básico para hacer el cálculo, y el límite que se establece a la responsabilidad social de las empresas con las tercerizaciones de servicios.

Si bien en la Casa Rosada no lo dicen de forma pública, rige un "apuro" por llevar la ley al recinto ya que la orden del presidente Mauricio Macri es que tanto dicha norma, como la reforma fiscal, se encuentren aprobadas y promulgadas en 2018. "No podemos perder ni un minuto más. Ahora es el tiempo de sacar las reformas, para comenzar a implementarlas en 2018 y que en 2019 se comiencen a ver los efectos. Es algo casi inmediato", le dijo a este medio una fuente al tanto de las negociaciones.

En la CGT, conscientes de los deseos de la Casa Rosada, buscarán dilatar la discusión lo más posible por dos motivos. El primero, tener mayores precisiones sobre el impacto de la norma ya ue si bien hay varios puntos de conflicto, hay otros que benefician directamente a "los gordos" como es la disolución de varios sindicatos cuyos asociados terminarán migrando hacia gremios más grandes.

"Algunas cosas son inclaudicables, cambiar la filosofía tutorial de la ley laboral es impensable, lo que está en juego son los derechos de los trabajadores", sostuvo Daer sobre el proyecto que en uno de sus puntos busca igualar el estatus del trabajador y quien lo contrata. "No tenemos apuro de llegar mañana a un consenso o no, esto cambia mucho la vida de la gente así que hay ser cautos con los acuerdos a los que se lleguen o no", sugirió.

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