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La lactancia materna protege al bebé hasta 2 años después. Su consumo genera una barrera altamente protectora que se mantiene a lo largo del tiempo. Gracias a sus múltiples propiedades, favorece el crecimiento y la maduración del sistema inmunológico de los lactantes. La lactancia es la manera más natural y eficaz de promover en el bebé un completo desarrollo sensorial y cognitivo. Además, reduce el riesgo de mortalidad infantil, aumenta las defensas y protege al lactante de muchas enfermedades. Si la madre puede permitirse dar de mamar a su bebé durante sus primeros meses de vida, le estará brindando el mejor alimento posible y lo ayudará a crecer fuerte y sano.

A lo largo de la gestación y lactancia, el bebé extrae de su madre vitaminas, minerales, nutrientes y demás elementos que necesita. La leche materna es además el aliado principal de la salud de los pequeños, proporcionando las proteínas, la grasa y el azúcar que el bebé necesita para reforzar su sistema inmunológico, no sólo durante el proceso, sino también hasta 2 años después.

Cuando el bebé entra en contacto con la leche materna disminuye el riesgo de infecciones virales y bacterianas, el riesgo de muerte súbita y las probabilidades de sufrir otitis, infecciones del tracto urinario, neumonía, vómitos, diarrea y ciertos tipos de meningitis. La lactancia materna es el método más efectivo para lograr la prevención y disminución de las enfermedades más frecuentes en la niñez.

Para que la lactancia sea un proceso exitoso, la madre debe prepararse y mantener una alimentación balanceada para que el niño reciba la mejor leche posible y para que ella no tenga un déficit de ninguna clase.

Consejos para mamás 

¿Cómo debe ser su alimentación durante la lactancia?

Durante este periodo, es importante saber que la calidad de la leche depende de forma directa de la alimentación de la madre. Durante los seis primeros meses de vida del bebé, la mujer debe aumentar en 500 calorías su dieta, algo más de lo que ha ingerido durante su embarazo, por muy paradójico que parezca.

- Consumir gran cantidad de proteínas.

- Los hidratos de carbono deben suponer la mitad de las calorías de la dieta.

- Tomar hierro a través de carne, huevos, espinaca, acelga, mejillones y almejas, legumbres e hígado.

- Reforzar la toma de vitamina A, comiendo tomate, zanahorias y vitaminas del grupo B.

- La ingesta de calcio es clave. Se puede conseguir a través de lácteos, espinacas, acelgas, legumbres y frutos secos.

-Es muy importante que la madre consuma yodo diariamente, presente en pescados, mariscos, carnes y huevos.

¿Cómo puede reforzar su sistema inmunológico?

Compuesto por una red compleja de células, órganos y tejidos, es el encargado de defender al organismo ante las infecciones, como las bacterias y los virus. Si pensamos en el bienestar de nuestro cuerpo, en estar fuertes, en no enfermarnos y tener una vida plena, debemos acordarnos siempre de nuestro sistema inmunológico para implementar hábitos saludables diarios que ayuden a potenciar nuestra barrera protectora.

Durante el puerperio y la lactancia suele haber una reducción en la capacidad de respuesta del sistema inmunológico, por todos los procesos y cambios que afronta el organismo, sumado a que el bebé 'extrae' una cantidad de proteínas, grasas y demás nutrientes. En ocasiones la madre puede sentirse un poco débil o tener ciertos déficits, por estos motivos deberá vigilar su estado de salud, fortalecer su barrera protectora y acudir al médico en cuanto se sienta enferma o con cansancio extremo.

- Medidas de higiene: Lavarse las manos frecuentemente, sobre todo si ha estado en contacto con otras personas (en especial niños).

- Vacunación: Controlar con su médico el calendario de vacunación, durante el embarazo y el amamantamiento.

- Dieta sana y variada: Respetar las indicaciones del médico acerca de lo que puede o no puede comer o beber en el periodo de lactancia. En la dieta diaria no deberán faltar vitaminas como la A, B o la C y oligoelementos como el cobre, el manganeso, el hierro o el zinc.

- Ejercicio. El deporte no solo es bueno para que la madre controle su peso y se mantenga sana, sino que además ayuda a reforzar el sistema inmunológico.

- Descanso. Las gestantes y mamás recientes suelen tener más necesidad de descansar y por ello deben darle a su cuerpo una pausa cuando la pida.

- Vida Sana: Llevar un estilo de vida saludable ayudará a la mamá a tener una mejor calidad de vida y reducir las chances de enfermarse.

- Hidratación: La hidratación se vuelve indispensable durante el período de lactancia, ya que aumenta la necesidad de agua de la mamá debido a que, además de la producción de leche, el organismo también necesita el agua para la irrigación arterial y venosa del tejido mamario.

 

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